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PREMIADOS IV CERTAMEN DE RELATO CORTO “JULIAN TORRES”

En primer lugar  queremos agradecer vuestra presencia en el certamen que se celebró el día 10 de octubre en el salón de actos del Hospital 12 de Octubre, para hacer entrega de los premios de la IV edición de concurso de relato corto “Julián Torres”, “La Sanidad en 350 palabras” que lleva el nombre del que fue secretario general de este sindicato fallecido hace ahora ya 13 años. Julián Torres, sindicalista, profesor, articulista y libre  pensador, siempre defendió sus ideas teniendo como objetivo el logro de un consenso entre los seres humanos.

Hoy día, en este mundo tan cambiante, donde la reflexión y la razón han dejado de ser valores seguros, nosotros seguimos apostamos  por ellos, de la misma manera que seguiremos apostando por un mundo más justo y solidario y por una transformación social donde la humanidad sea sólo una, donde no haya fronteras ni patrias, donde no campe el hambre y donde todos los niños del mundo puedan jugar y sonreír. Una humanidad que respete la tierra que heredamos de nuestros mayores. Nuestro mundo es el universo y nuestra familia es la Humanidad.

Hoy, como ayer, mañana y siempre, este sindicato entiende que la palabra es la mejor manera de entenderse los seres humanos y de transmisión del pensamiento y una de las mejores maneras de expresar nuestros sentimientos. Este sindicato instauró este concurso con el objetivo de dar alas a todos los profesionales del sector de la sanidad que desean enfrentarse a un papel en blanco y que nunca se han atrevido a hacerlo. A todos los que lo han intentado antes y lo seguirán intentando en el futuro, no nos queda más que darles nuestro más profundo agradecimiento por participar y desearles suerte. Los ganadores son:

 

1ºPREMIO

AUTOR: MONICA MANCINA SANTIAGO

RELATO :"AÚN SIGUES AQUÍ"

Dormida sobre pétalos de rosas. O navegando por los mares en un barco de vela. Quizá volando entre las cumbres más altas, puede que agarrada a la cola de un cometa…

Caminando ente los árboles del bosque, arropándome con la fragancia de mil flores, saboreando el rocío de la noche, acunándome en el regazo de la luna, bailando con el sol entre las nubes, saltando en los charcos bajo la lluvia …

Allí a donde fuese buscaba nuevas palabras para poder dibujar con mi voz un mundo nuevo para él y para mí.

Y él me enseñó que las palabras no podían abarcar la inmensidad de un sentimiento. Que, a veces, tan sólo una caricia, una mirada, una sonrisa, una lágrima, un suspiro o un beso expresaban lo que en el silencio nos decíamos.

Hasta que se fue.

Todos dicen que cada día estoy más loca, que aquel día perdí la cordura, que algo se rompió en mi cabeza, que algo se paró en mi corazón.

-    ¿Y Usted qué piensa, doctor?. ¿Estoy evitando enfrentarme a la realidad?. ¿estoy creando un universo paralelo al mundo real?, ¿estoy delirando?, ¿estoy paranoica?, ¿me estoy refugiando en los recuerdos para no aceptar el dolor por la pérdida de un ser amado?, ¿estoy deliberadamente soñando despierta por miedo a no volver a soñar?...

¿Qué piensa Usted, doctor? Dígame qué piensa. Pero, por favor, no me diga aquello que ya sé o aquello que no quiero saber.

Y el doctor me miró a los ojos con ternura. Sonrió. Suspiró suavemente. Y una lágrima se deslizó por su mejilla.

Entonces comprendí por qué estaba contándole mi vida a este anciano médico al que un amigo me había presentado.

Regresé a su consulta y acepté el tratamiento que me indicó.

Al cabo del tiempo, mis familiares y amigos apreciaron en mí una “notable mejoría”.

No sé si he mejorado mucho o poco, pero lo que si sé es que, gracias a la mirada, a la sonrisa y a la amabilidad que mostró ese doctor en mi primera visita, ahora, en ocasiones,… vuelvo a sonreír.

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2º PREMIO

AUTOR: Mª TERESA MERINO MARIN

RELATO:"MARIA"

María sentada en su sillón no puede creerse la jugada final que le hace la vida.

Había sido una persona sana, nunca fue al médico, se curaba con remedios naturales, como aprendió de su abuela.

Ella es de naturaleza fuerte, pero hacia unos meses empezó a sentir molestias, no quiso darle importancia, sería frio, pensó, ya se iba haciendo mayor y algún achaque tendría que tener. Y justamente, ahí.

Las molestias fueron en aumento, perdía peso, estaba inapetente, se le hinchaban las piernas, tenía dolores en sus huesos. Seguía pensado que todo era de la edad, estaba ya cerca de cumplir los 80, y aunque no lo aparentaba, el cuerpo le estaba empezando a pasar factura de tantas emociones contenidas, lágrimas, dudas,…

Su íntima amiga, la única que conocía su secreto, le animó a ir al médico, un conocido suyo.

El día antes de la consulta, estuvo nerviosa, pensó como contarlo de mil maneras diferentes. ¿Cómo reaccionaría cuando le dijera que era…? estaba ya en el siglo XXI, esto ya no era un tabú, ni una perversión, como le dijo su padre cuando le descubrió con aquel vestido de fiesta de su hermana. Todo saldría bien, el secreto profesional le amparaba.

-       Buenos días Dª María.

Los nervios parecía que no le iban a dejar hablar, tantos años ocultado...

-       No soy María, soy Mario, en esta apariencia de mujer se esconde un cuerpo de hombre.

Ya está, lo había dicho de carrerilla, que peso se había quitado de encima.

- Tranquila aquí solo estamos los dos nada de lo que usted me cuente saldrá de este despacho.

Fue contando las molestias que últimamente estaba sintiendo.

-       Ahora, tendré que reconocerle y para ello debe desvestirse.

Era la primera vez que su cuerpo desnudo iba a ser visto por otra persona, dejando al descubierto el secreto que creyó llevarse a la tumba.

Tantos años tratando de vivir una vida que creía no le pertenecía, en un cuerpo que odiaba.

Ahora en sus manos un papel que lo descubría todo “carcinoma de próstata en estadio IV”.

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3ºPREMIO

AUTOR:FERNANDO HERRERO RODRIGUEZ

RELATO:"VESTUTO"

El hospital donde trabajo se está volviendo viejo, en un sentido “azoriniano” del término, pues aunque tiene una gran reputación, los que estamos dentro vemos esos agujeros que un defectuoso mantenimiento le van dejando, y que le hacen envejecer, quizá prematuramente.

Y tal vez por estar en Madrid, tiene un algo castizo, que se ve en los nombres con  que el personal  bautiza ciertas dependencias.

Posiblemente  esta afición “nomenclaturista”  la iniciaron sus fundadores; le llamaron “La Paz”, pues conmemoraban veinticinco años de paz;” la paz de los cementerios”,  diría mi padre.

Así, cuando trasladaron los quirófanos a un nuevo Bloque Quirúrgico, quedando  el personal confinado al margen del edificio de hospitalización, lo llamaron “Guantánamo”, lo que también hacía referencia a los trajes rojos que implantaron en los quirófanos. Pero hubo un quirófano que  quedó aislado en su vieja ubicación, y en enseguida, se  le llamó “Peregil”; por aquello del islote que estaba de moda por aquel entonces.

Las condiciones de trabajo de la urgencia le granjearon el sobrenombre de “La mina”, y al cuartucho de R-X: “El zulo”

A la sala robotizada, que vinieron a montar unos yanquis, y donde sólo se hablaba inglés, le llamaron “La NASA”.

Y a la sala de espera quirúrgica, donde instalaron unos monitores para que los familiares pudieran seguir el curso de las intervenciones: “la T-4”.

De la misma manera, a algunos nos dio por inventar un nuevo léxico, y los que nos hacen las planillas se han convertido en la “Unidad de Desplanificación”.

 Ante la ineficiencia de los protocolos, que tan bonitos les quedan en el ordenador a los jefes, decimos que practican la “pesimización de recursos”.

 Y todos pensamos  que las cosas se hacen por “necedades del servicio”.

Aunque es posible que todo se deba a que todo el mundo asciende hasta llegar a su nivel de incompetencia, y eso forma parte de la terminología de toda la vida.

¡Ahhhh! Se me olvidaba, que como el hospital está en obras permanentemente, sean o no necesarias (que alguien les encontrará su “utilidad”), castiza y socarronamente, hay quien le llama “El Escorial”

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GRACIAS A TODOS LOS PARTICIPANTES